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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Primavera 1996

1. Intimidad


Cuando Lesley Northrup, una sacerdotisa de la Iglesia Episcopal cumplió cuarenta años, sintió lo que ella llamó "una urgencia profunda de crear y nutrir lo que nadie podría negarle". [Nota 13] No estaba casada ni tenía planes de hacerlo y tenía en mente la adopción de un niño. Con el objeto de satisfacer su deseo, utilizó la autoinseminación durante tres noches consecutivas, usando el esperma de varios donadores. Nueve meses después dio a luz una niña, Evan Arandes Northrup. Seleccionó a sus donantes porque estaban dispuestos a ofrecer su esperma sin aceptar las responsabilidades y preocupaciones normales que implica la paternidad. La señorita Northrup decidió de este modo la concepción de un niño para "desconstruirse" de cualquier asociación con la intimidad (marital o no) así como con el matrimonio mismo o la paternidad. Varios miembros de su familia y también el obispo que la ordenó la apoyaron en su decisión.

Es evidente que desde una perspectiva puramente técnica, la intimidad no es necesaria para que se produzca la concepción. Pero este marco de referencia desconstructivo pierde la objetividad del propósito dominante de hacerse uno en la carne, que tanto implica como ayuda a fomentar la intimidad.


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