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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Primavera 1996

3. Invocación


Los seres humanos no se "multiplican" como las células ni se "reproducen" como máquinas ni "crean" como Dios. Hablando de una manera apropiada, los seres humanos "procrean". La palabra "procreación" denota una línea de continuidad entre Dios y el hombre. La procreación de la vida humana proviene del acto creativo de Dios y lo continúa. Dios crea de manera creativa en tanto que asigna a los seres humanos un papel para completar la creación a través de su propio esfuerzo creador. De esta manera los seres humanos pueden participar creativamente en la creación de Dios y extender Su obra a través de la procreación.

En el mundo posmoderno, esta línea de continuidad entre la creación y la procreación ha sido desconstruida. Como ejemplo de esta desconstrucción, Lori Andrews, una fiscal de investigación de la Fundación de la barra de abogados de los Estados Unidos, titula su libro sobre las nuevas tecnologías reproductoras A Consumer's Guide. Al desconstruir al padre creativo y convertirlo en "consumidor", el valor de invocación de la intimidad marital se disuelve. Separada de cualquier relación con el Creador, la generación humana se convierte simplemente en la afirmación -a través de los medios naturales o tecnológicos del presunto "derecho de tener un hijo". [Nota 15]

Noel Keane, el intermediario de subrogadas más activo de los Estados Unidos, ha participado en programas de televisión sugiriendo al público que cada individuo tiene el derecho de tener un hijo. Por lo regular, él se refiere a un hijo mediante un acuerdo de subrogación como a la "inversión" de su cliente. Escribe: "¿Cómo puede el marido estar seguro de que él es en realidad el padre de su 'inversión' si no puede aislar a la mujer subrogada de otros contactos masculinos?" [Nota 16] A medida que el procreador se convierte en el "consumidor", el vástago humano se desconstruye y deviene un bien o una "inversión". Sin embargo, parecería que la definición desconstruida de la relación paternal, como la que se da entre un consumidor y su inversión, no es congénita en lo que respecta al cultivo de la autoestima del niño o en la misma dignidad del padre.


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