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ESTUDIOS. filosofía-historia-letras
Verano-Otoño 1996

Teoría feminista y democracia liberal


En las sociedades europeas occidentales, el Estado se ha visto obligado a responder a las campañas feministas, cada vez más firmes, organizadas en tomo a discursos de ciudadanía y de democracia. [Nota 14]Como señala Heater, en el siglo XX se han intensificado esas luchas, pero nunca quedó claro si la oposición a conceder ciudadanía plena a la mujer se derivaba de Ia apatía o de la consideración de su utilidad."

No obstante, de estas luchas hemos aprendido cómo las políticas y discursos educativos oficiales "construían" la imagen de la mujer. Las historiadoras feministas han señalado el impacto de los discursos sobre la eugenesia, el patriotismo, el racionalismo económico y, más tarde, las ideas del bienestar que restringieron y circunscribieron la educación femenina a determinadas tradiciones curriculares. Estas tradiciones que regulaban la educación de la mujer definían su papel privilegiando los aspectos domésticos y de crianza, y poniendo énfasis en una educación profesional centrada en las personas más que en un campo concreto. Se educaba a las mujeres como hijas de la nación, infundiéndoles un sentido del deber y de servicio a la sociedad y a sus hombres.[Nota 15]

Todos esos discursos tenían en común la construcción de una categoría de "mujer". En los discursos educativos de los siglos XIX y XX se incluyen los conceptos de categoría y destino sociales femeninos; personalidades femeninas; capacidades, necesidades e intereses de la mujer. Mientras los varones se distinguían según los patrones de las desigualdades sociales, las mujeres se describían mediante características esenciales biológicas, psicológicas o ambas. Las mujeres (a pesar de sus diferencias con respecto a la categoría social y experiencias vitales) en estos discursos educativos quedaban categorizadas en un plano más homogéneo que heterogéneo.

En Inglaterra, la solución consistió en establecer para las mujeres un sistema casi paralelo al organizado para los jóvenes y su futuro profesional claramente diferenciado. [Nota 16] En realidad, podría demostrarse el mito de la independencia de clase de la mujer mediante esta legitimación de la educación femenina más o menos homogénea, al tiempo que se negaban a la mujer los privilegios educativos y sociales que algunos varones adquirían . por medio de la escolarización. [Nota 17] En los años cuarenta, estas pautas educativas, diferentes según el género, se convirtieron en un aspecto indiscutido de la sociedad de la posguerra, preocupada por el desarrollo de un Estado democrático liberal.

El desafío a esta universalización de los requisitos educativos de la mujer y de las pautas de diferenciación según el género relacionadas con ellos se desarrolló al crecer el movimiento de la mujer que, a mi modo de ver, tomó dos direcciones distintas: el feminismo democrático liberal y el igualitarismo radical. En los dos apartados siguientes, expondré la relación entre estas dos tradiciones.


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